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¿NOS ESTAREMOS HUNDIENDO? ¡Qué pregunta! Las respuestas pueden ser de lo más dispar. Si lo preguntamos a los políticos que se retiran con jubilaciones con más ceros que ruedas tiene un camión de tres ejes, nos diría que el país está en crisis, pero que su economía no hace aguas.
Otra cosa distinta y en el otro extremo dirían los que desde hace tiempo recurren a Caritas o asimilados. Estos están hundidos y con los pulmones encharcados. No preguntemos a las Pymes y autónomos, porque nos dirán que desde hace tiempo perdieron el umbral de la esperanza. Todo lo anterior puede parecer una exageración, pero lo realmente exagerado es la realidad, ya que, si sumamos los anteriores colectivos, nos estamos refiriendo a muchos millones de personas, que tienen necesidades de padres, de hijos o de esposos y que no pueden atender.Mientras escribía lo anterior me estaba imaginando un barco como cualquiera de los de arriba e intentaba ver en qué parte del barco colocaba a cada uno de los colectivos citados. Prefiero no comentarlo.Pero, ¿puede hundirse el barco? Evidentemente, no. Eso sí, en lugar de un trasatlántico de lujo, se puede convertir en un carguero, si no actuamos adecuadamente. Esto es un consuelo para quienes están bien ubicados, pero de poco les sirve a quienes me he referido en el párrafo primero. Mientras tanto, se nos intenta explicar que la causa de nuestros males está afuera y, sin tomar decisiones, esperamos que la solución también venga de fuera. Podemos caer en las soluciones facilonas de que los causantes son nuestros políticos. Evidentemente tienen una gran responsabilidad, pues, ante una situación tan grave, siguen obnubilados en no perder o en aumentar sus votos, identificando lo que es bueno para ellos con lo que es bueno para todos los demás y utilizando el todo vale tantas veces cuantas sean necesarias. Mientras tanto, el nivel de agua en nuestro barco sigue subiendo.Cuando pensamos que la causa de nuestros problemas está fuera de nosotros, ese es nuestro verdadero problema. ¿No sería más positivo que cada uno veamos cómo podemos influir en aquellas cosas que dependen de nosotros?La receta es tan simple como difícil. Hace algo más de un año asistí a una conferencia de Stephen Covey, un hombre de influencia verdaderamente extraordinaria en millones de personas que buscan la efectividad en las personas y en las instituciones. En uno de sus libros desarrolla el Liderazgo, basado en Principios. Uno de los asistentes le preguntó, si no habían pasado de moda los principios. Su respuesta fue breve y firme: “nunca, más que ahora, han sido necesarios los principios, pues los principios tienen su raíz en la naturaleza humana y atentar contra ellos es hacerlo con nuestra propia naturaleza”. Volviendo a nuestro tema, nuestra mejor aportación está en saber y sentirnos ciudadanos y actuar en base a principios, no sólo en el ámbito personal, sino también en el social o el político. Veamos algunos ejemplos · Principio: ama la verdad y esfuérzate por practicarla: ¿Puedo votar a quien me miente? En las relaciones humanas, la distancia más corta no es la línea recta, sino la confianza. Si hay confianza, las decisiones vuelan y la burocracia disminuye. El hecho de que un gobernante o un político, afín a nuestras ideas, no diga la verdad, debería ser causa fulminante para que deje sus funciones, pues con su actuar ha dañado gravemente algo tan importante como la confianza. Pero hay algo mucho más grave que la mentira y es nuestra reacción ante aquélla. La aceptamos como algo inevitable y generalizado. ¡Todos lo hacen!, decimos y nos quedamos tan tranquilos y resignados ante un hecho inevitable. Platón afirmaba que “hasta el mentiroso se molesta cuando alguien le miente”. ¿Será que estamos en otra fase más grave? · Principio: Estirar el brazo más que la manga: ¿Es lógico que cuando las cosas nos vienen mal dadas gastemos más a base de endeudarnos? Si una familia actuara así, la llamaríamos irresponsable y le vaticinaríamos la ruina. No hace tanto tiempo un alcalde recién nombrado y con muchas ideas, en una reunión con sus concejales, les comentó todos los planes que tenía previsto realizar durante su mandato. Eran realmente ambiciosos. Uno de los asistentes le comentó que no habría dinero para tantas obras. Su respuesta fue inmediata: “lo financiaremos con el déficit”. ¿con el déficit? Pero el déficit no es un modo de financiación, sino de mala administración. Un estado, una CCAA o una ciudad es una familia “muy numerosa”, y en este tipo de familias hay que llevar las cuentas de un modo riguroso, sin tener que financiar con el déficit. · Principio: Cumple tus compromisos y exige tus derechos: ¿Debemos esperar a que la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional intervengan en nuestra economía? La venta que se nos hace es de que “vienen desde fuera a decirnos lo que hemos de hacer y, de algún modo, a disminuir nuestra soberanía”. Hemos asumido unos compromisos dentro de la U.E. y hemos de cumplirlos. Realmente, si vinieran, sería aportando dinero y mucho, no para que nos lo gastemos tan mal como lo hemos hecho hasta ahora, sino para que actuemos como corresponde. ¿Estamos en condiciones de exigir a alguien que viene a ayudarnos cuando nos estamos hundiendo? Volviendo a la pregunta inicial: ¿Debemos esperar? Causaremos muy mala impresión y generaremos desconfianza, si no hacemos nada o lo que hacemos no va en la dirección adecuada. Por ejemplo, se nos dice de la Unión Europea que hemos de reducir el DEFICIT, es decir, que seamos mejores administradores. Ante esta petición genérica se tomaron tres decisiones: 1ª) Congelamos la pensiones. ¿Es una solución? ¿Lo vamos a seguir haciendo en adelante? Evidentemente, no. Además, es una medida que raya la ética. Resulta que le estamos metiendo la mano en su bolsillo durante años con la promesa de que tendrán una pensión determinada y después no cumplimos nuestro compromiso. 2ª) Bajamos los sueldos a los funcionarios. ¿Pensamos seguir haciéndolo en adelante? ¿Podemos bajarle los sueldos a quienes son eficaces y que están bien preparados, en igual medida que a los amiguetes y asesores que han sido incorporados sin oposiciones de ningún tipo y sin más mérito que ser conocido de … ? 3ª) Disminuimos drásticamente las Obras Públicas, generando más paro e hipotecando nuestro futuro desarrollo. Las tres anteriores medidas tienen algo en común: “no hay que pensar mucho para hacerlo y, además, generan su propia publicidad en el sentido que se necesita”. Hace unos días un diario nacional sumamente moderado ponía el siguiente titular: las dudas sobre los planes de Zapatero desatan el ataque a España. ¿nos sentimos atacados por quienes traen sus recursos a España y deciden libremente llevarse sus fondos, porque no somos transparentes y no confían en nosotros? La confianza cuesta mucho lograrla y muy poco perderla. Además, no se recupera faltando a la verdad.PRESUPUESTO BASE CERO: Consiste en no dar por válidos los gastos del año pasado, sino tomar la molestia de justificar, como necesarios, cada uno de los gastos a realizar en este ejercicio. Cuando los gastos son muy superiores a los ingresos, lo lógico es empezar por analizar qué gastos son necesarios y cuáles no. Las tres palabritas que encabezan este párrafo producen verdaderas alergias en nuestros políticos y gobernantes. Para comprobarlo, les animo a que busquen las palabras PRESUPUESTO BASE CERO en la prensa pasada y en la que se publique en los próximos meses electorales y pre-electorales. Les agradeceré que me transmitan el resultado de sus investigaciones a jalamo2008@gmail131213121312.com. Me alegraría equivocarme. No se trata de una idea original mía. Ya me lo enseñaron hace decenas de años, cuando estudiaba economía. ¿No os parece más lógico que se analice el destino del dinero de los contribuyentes sin englobarlo en partidas generales, como gastos sociales y similares? El gasto más social es aquél que genera empleo. Os garantizo que este modo de pensar es compartido por los colectivos a los que me he referido al principio de este artículo.Por razones de extensión, no he tocado temas, como la elefantiasis que sufre nuestro aparato estatal, una política energética inadecuada, la selección y el control de las subvenciones, las actuaciones de nuestras organizaciones patronales y sindicales, el retroceso continuo en nuestro nivel educativo, nuestra falta de competitividad y algún tema más. Quedan pendientes. De momento habremos dado un paso de gigante si cada uno vivimos de acuerdo a principios y exigimos a nuestros líderes que lo hagan, cueste lo que cueste. JoséAlamoRamírez– jalamo2008@gmail131213121312.com Asesor de Empresas Familiares
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